Cómo ayudar a alguien a vencer la adicción a la heroína

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La heroína es una droga ilegal de la familia de los opiáceos que es sumamente adictiva. Debido a que las personas desarrollan rápidamente una tolerancia a la heroína, es fácil sufrir una sobredosis, lo que puede traer consecuencias mortales. Dejar de consumirla también puede causar efectos secundarios que ponen en riesgo la vida. Ayudar a alguien a vencer su adicción a la heroína puede ser increíblemente difícil. Sin embargo, el apoyo social es un componente crucial del proceso de recuperación y puedes ayudar a proporcionarlo. Es importante entender las diferentes facetas de la adicción a la heroína con la finalidad de comprender muy bien lo que le espera a un amigo, familiar o colega de una persona adicta a las drogas. Solo así podrás ofrecer tu empatía y apoyo a la persona que necesita mantenerse comprometida en el camino hacia la recuperación.

Confrontar a la persona

Replantea tu lenguaje. Por desgracia, pese a que la adicción a las sustancias es una condición médica y mental, aún es objeto de un inmenso estigma social. Muchas personas emplean un lenguaje que deshumaniza a los adictos a las sustancias, como al llamarlos “drogadictos”, “heroinómanos”, “sucios” o cosas similares. Este lenguaje aumenta el estigma que rodea a la adicción y no le ayudará a tu ser querido. La adicción es un fenómeno muy complejo que no está completamente bajo el control de una persona. No definas a una persona por su trastorno.

  • Siempre emplea un lenguaje como “una persona adicta a las drogas”, en lugar de decir algo como “drogadicto”.
  • Cuando hables con la persona, siempre plantea su adicción como algo quetiene en lugar de como algo que es. Por ejemplo, una frase como “Me preocupa que tu consumo de drogas esté perjudicándote” es adecuada. En cambio, una frase como “Me preocupa que seas un adicto” no lo es.
  • Evita utilizar palabras como “limpio” para expresar que una persona no consume drogas y “sucio” para expresar lo contrario. Estas palabras promueven el estigma y pueden aumentar la vergüenza de tu ser querido con respecto a la adicción, lo que puede llevarlo a consumir más drogas.

Recibe ayuda externa. Un consejero cualificado y especializado en adicciones puede ayudarte a ti y a otros amigos o familiares a considerar tus opciones en lo que respecta a lidiar con una persona adicta a las drogas. Los consejeros son personas objetivas que tienen poco interés personal y también pueden proporcionar una opinión externa y racional que es muy necesaria. Además, estos profesionales están capacitados para ofrecer empatía, apoyo y ánimo, lo que podría ser difícil de obtener por parte de otras personas que se preocupan por el afectado y están muy involucradas en la situación para ver con claridad, lo que podría incluirte. Procura buscar a un consejero en tu localidad o considera la posibilidad de consultar con tu médico para que te dé algunas recomendaciones.

  • De manera opcional, si la terapia no es una buena alternativa para ti, puedes asistir a las reuniones de Narcóticos Anónimos, las cuales están diseñadas para ser espacios seguros para los familiares y los amigos de las personas adictas a las drogas.
  • Un profesional en el abuso de sustancias podría proporcionar una guía sobre la manera de ayudar a la persona. Prepárate para brindar detalles acerca de la frecuencia con que la persona consume heroína y en qué cantidades lo hace, si recurre a otras drogas, la duración de la adicción, los síntomas y patrones de comportamiento, etc.
  • Para obtener más información acerca de la adicción a las drogas en general, consulta la página de la Administración de Salud Mental y Abuso de Sustanciaso el Instituto Nacional del Abuso de Drogas.

Acércate a la persona directamente. Intenta hablar con la persona acerca de tu preocupación por su consumo de drogas. Asegúrate de que la persona no esté bajo la influencia de las drogas al momento de conversar con ella; si las ha consumido poco antes de intentar tener esta conversación, es mejor posponerla para otro momento. Evita echarle la culpa, sermonearla y darle un discurso sobre moralidad, y en su lugar exprésale claramente tus preocupaciones.

  • Prepárate para darle ejemplos específicos del comportamiento problemático que es objeto de tu preocupación. Expresa incidentes pasados, tales como “Cuando cancelaste nuestros planes la semana pasada…” en lugar de decir algo como “Siempre rompes tus promesas”. Utiliza frases en primera persona, como “He notado” o “Me preocupa”, pues suenan menos acusadoras y es menos probable que pongan a tu ser querido a la defensiva.
  • Enfócate en los efectos que la adicción de la persona tiene sobre las cosas que más le importan, ya sea su profesión, amistades, hijos, padres, etc. Esto puede ayudarle a darse cuenta de que sus acciones no solo la afectan a ella.
  • También puedes realizar una intervención, que es un proceso dirigido por un profesional en el que la persona adicta a la heroína se reúne con amigos, familiares, empleados, etc. Una intervención puede ser útil debido a que puede ayudarle a la persona a relacionar su problema de adicción con los problemas en su vida. El 90 % de las intervenciones realizadas con la ayuda de un profesional capacitado logran que la persona adicta se comprometa a recibir ayuda. Si vives en los EE. UU., comunícate con el National Council on Alcoholism and Drug Dependence (Consejo Nacional sobre Alcoholismo y Farmacodependencia) (NCADD) para recibir más orientación.

Evita apelar a las emociones. Después de enterarte de la adicción de la persona, tu primera reacción podría ser convencerla de que se detenga al amenazarla o suplicarle. Esto no servirá, pues la heroína ejerce una influencia demasiado fuerte en la vida de la persona como para que sea capaz de dejarla con solo desearlo. Las personas que consumen heroína solo dejarán de hacerlo cuando estén listas. Si bien podría ser tentador recurrir a las amenazas, esto no resulta factible, y no le ayudará a desaprender el comportamiento y abordar los factores desencadenantes que la condujeron hacia el consumo.

  • Ten en cuenta que las apelaciones emocionales podrían resultar contraproducentes, pues solo lograrán que la persona se sienta culpable y recurra aún más al abuso de sustancias.
  • En ocasiones, una persona con una adicción a largo plazo tendrá que “tocar fondo” (un punto bajo personal en la vida marcado por una desesperación y angustia o un acontecimiento importante como un arresto) antes de que se decida a dejar las drogas. Sin embargo, la mayoría de las personas no necesitan llegar hasta tal punto para querer recibir ayuda.

Adapta la forma en que empiezas la conversación. Tu forma de hablar con la persona dependerá de la relación que tenga contigo. ¿Es un familiar, un buen amigo o un compañero de trabajo? Considera la posibilidad de anotar con anticipación la forma en que quieres iniciar la conversación para prepararte mentalmente. Estas son algunas posibles formas de iniciar la conversación que pueden ayudarte a acercarte a la persona de manera apropiada:

  • Ayudar a un familiar: “Mamá, sabes lo mucho que te amo y precisamente de ahí viene lo que tengo que decirte, de un lugar de amor. Últimamente has estado ausente durante varios días seguidos y sabemos que has estado consumiendo drogas. Incluso no fuiste a mi graduación la semana pasada. Te extraño, papá también te extraña y todos te amamos. ¿Te sentarías con nosotros para hablar más del tema?”.
  • Ayudar a un amigo: “Jennifer, hemos sido amigos desde pequeños y te considero una hermana. Si bien sé que tienes mucho qué hacer, he notado que has cancelado gran parte de nuestros planes, y siempre llegas tarde y drogada. Tampoco pareces llevarte tan bien con tu familia como lo hacías antes. Me preocupas y me importas tanto que quiero hablar más sobre esto”.
  • Ayudar a un compañero de trabajo: “Daniel, eres uno de los más inteligentes en esta oficina pero has estado incumpliendo mucho trabajo últimamente. Por ejemplo, esta semana no pude presentar mi informe porque faltaba tu parte. Últimamente pareces no ser tú mismo y sé que has estado consumiendo drogas. Si tienes algún problema, quiero decirte que estaré deseoso de ayudarte a obtener la ayuda que necesitas. Eres una pieza valiosa de esta empresa y no quiero que esto afecte la seguridad de tu empleo”.

Propón un tratamiento inmediato. Una vez que hayas explicado tus preocupaciones, aborda el tema de la ayuda y el tratamiento con la persona en cuestión. Una promesa de la persona de reducir o detener la actividad problemática no es suficiente, pues para superar la adicción es necesario contar con tratamiento, apoyo y habilidades de afrontamiento nuevas. Explica el tipo de tratamiento que tienes en mente. Al igual que con otras enfermedades crónicas, mientras más pronto se trate la adicción, mejor.

  • Realiza tu investigación antes de recomendar un plan o centro de tratamiento. Existen muchas variedades diferentes y el costo no siempre es un indicador de un tratamiento eficaz. Por lo general, el tratamiento depende de la gravedad de la adicción. Desde luego, necesitarás pensar en el costo además de otros factores tales como el tipo de terapia ofrecida (grupo, individual, combinación, medicamentos, etc.), el tipo de establecimiento (ambulatorio, residencial, etc.) y las dinámicas de género (entorno mixto o del mismo sexo), entre otras cosas.
  • En la mayoría de los casos, los programas de rehabilitación ambulatorios o residenciales son necesarios para ponerle fin a una adicción a la heroína. Por lo general, los medicamentos con receta son necesarios para ayudarle a la persona a desintoxicarse de manera segura. Con base en esto, los investigadores han descubierto que los programas de 12 pasos son útiles como una manera barata y eficaz de mantener a raya la abstinencia por la adicción al alcohol y las drogas.
  • También ten en cuenta que la mayoría de las personas adictas a las drogas, sobre todo a las caras como la heroína, no pueden pagar su propio tratamiento, de modo que probablemente necesites ayudarla en este aspecto. En los EE. UU., existen algunos centros de tratamiento financiados por el estado disponibles a través de la Administración de Salud Mental y Abuso de Sustancias (SAMHSA, por sus siglas en inglés).

Ofrece tu amor, ayuda y apoyo. Sin importar cuál sea la respuesta de la persona ante tu confrontación, hazle saber que estás ahí para ayudarla cuando esté lista para recibir ayuda.

  • Si tu amigo acepta recibir tratamiento, prepárate. Por ejemplo, comunícate con el número de Narcóticos Anónimos para programar un horario de reuniones según tu zona. También podrías hablar con alguien en un centro de tratamiento cercano para que puedas tener a la mano el nombre del local y del contacto. Permite que la persona sepa que la acompañarás a la institución, reunión o tratamiento individual específico que le has recomendado.
  • Tu amigo podría reaccionar con ira, rabia o indiferencia. La negación en particular es uno de los síntomas de la adicción a las drogas. No lo tomes de manera personal y evita reaccionar de forma emocional. En lugar de eso, deja en claro que tu intención es ayudar.

Prepárate en caso de que la persona se niegue a recibir tratamiento. Es posible que la persona no crea necesitar la ayuda que le sugeriste. No pienses que has fracasado, pues por lo menos plantaste la semilla de la recuperación que puede crecer en su mente. Sin embargo, si se niega a recibir tratamiento, debes prepararte con un plan para lo que vendrá a continuación. ¿Qué harás si se niega a recibir tratamiento? Esto podría implicar reducir los ingresos financieros y otros recursos de la persona (para no facilitar la adicción) o incluso pedirle que abandone tu hogar (en especial si tienes otros amigos o familiares que podrían estar en riesgo debido a la adicción de esta persona).

  • No es fácil dejar ir a un ser amado adicto a las drogas. Sin embargo, mantente en contacto y déjale en claro que si en algún punto reconsidera la posibilidad recibir un tratamiento, tus puertas siempre estarán abiertas. Recuerda que tu objetivo es ayudarle a sanar. En ocasiones, necesitamos soportar el dolor de un amigo o ser querido para brindarle la ayuda que necesita para recuperarse. Esta es la razón por la que se llama amor difícil, porque no es fácil ayudar a alguien pero podrías salvarle la vida.

Sé sincero con lo que digas. Debes tener cuidado con tu propio comportamiento y actitud hacia la persona que tiene problemas con la adicción. Sé consecuente y sincero con lo que digas, sin hacer promesas vacías o amenazas. Por ejemplo, ofrecerte a “hacer lo que puedas para ayudar” puede interpretarse en una variedad de formas. ¿Esto significa ayudar a la persona a encontrar un centro local de Narcóticos Anónimos (NA) o darle dinero (que el adicto puede usar para comprar drogas)? Deja muy en claro tus intenciones para evitar la confusión. Lo mismo sucede con las consecuencias. Si le dices a la persona que la próxima vez que la atrapes consumiendo drogas la echarás de casa, debes estar preparado para cumplirlo.

  • Siempre asegúrate de cumplir lo que digas. Esta es la regla más importante porque le demuestra a la persona que eres confiable y que sus palabras tienen peso. Si dices que harás algo por la persona a cambio de algo que haga, entonces cúmplelo. Si dicha persona no hace lo que le pediste, entonces tampoco hagas nada. Si le das una advertencia, cúmplela si no te hace caso.
  • Crear y mantener un entorno de confianza es sumamente importante. Evita comportamientos que generen desconfianza, como gritar, regañar, sermonear, hacer promesas y amenazas.

Brindar apoyo social durante el proceso de recuperación

No consientas el comportamiento adictivo. Rompe el ciclo de dependencia que el adicto tiene hacia ti y, a su vez, tu ayuda que de manera inadvertida le permite continuar con la adicción, proceso que se conoce como consentimiento positivo (“negative enabling”). Aprende a decir “no” y comprométete con eso, pues este quizás sea uno de los componentes más importantes de lograr en lo que respecta a la transformación de un adicto. También es importante tener en cuenta que el adicto probablemente no responda bien a tu compromiso de negarte, pues podría estar acostumbrado a obtener lo que quiere cuando lo quiere.

  • Si la persona es un familiar o amigo, necesitarás pensar en el dinero en particular. Decide si estás dispuesto a prestarle dinero o no. A muchas personas no les gusta la idea de prestar dinero a sabiendas de que se gastará en drogas, mientras que otras lo ven como una forma de evitar que el adicto pueda cometer un delito y meterse en más problemas al ser capturado. Toma una decisión con respecto a este asunto y aférrate a ella. Si no quieres prestar dinero, mantente firme al decirle a la persona las razones por la que no estás dispuesto a hacerlo y no vaciles. Si estás dispuesto a prestarle el dinero, haz que firme pagarés por cada préstamo y dile que planeas perseguirla hasta que cancele sus deudas. Si la persona te defrauda, deja de prestarle dinero.
  • Asimismo, no consientas el comportamiento o trates de seguirle el ritmo a la persona al unirte a ella en su consumo de drogas. Antes que nada, debes mantenerte a salvo.

No inventes excusas para ayudar a la persona. Evita cubrir o inventar excusas para explicar el comportamiento de la persona o hacerte cargo de sus responsabilidades (ya sea en el trabajo, la familia o en otro lugar). Eso la protegerá de las consecuencias negativas de su comportamiento y lo que necesita es aprender que lo que hace tiene consecuencias adversas.

 

Prepárate para las recaídas. Muy pocos adictos a la heroína logran completar un proceso de desintoxicación y permanecer limpios al primer intento. Si tu ser querido sufre una recaída, no pierdas la fe y hagas algo drástico como repudiarlo o echarlo de tu casa. Recuerda que la mayoría de las personas sufren recaídas algunas veces antes de lograr su cometido. Incluso si la persona ha pasado la etapa de la abstinencia, la recuperación sigue siendo incierta, pues abarca mucho más que solo erradicar su dependencia física a la heroína.

  • La adicción a la heroína no es únicamente física. Cuando alguien trata de recuperarse de una adicción a la heroína, también necesita lidiar con los aspectos mentales de dicho problema y con los factores desencadenantes que lo llevaron a incurrir en un principio en ese tipo de comportamiento. Aun cuando los síntomas de la abstinencia puedan haber desaparecido, la adicción mental seguirá presente, instando a la persona a consumir la droga nuevamente. Por lo tanto, el tratamiento deberá lidiar con esos problemas subyacentes con la finalidad de eliminar el impulso a recaer.
  • Si la persona fracasa, no lo tomes como un insulto personal y, en su lugar, ofrécele tu apoyo para la próxima vez que intente recuperarse.

Demuestra empatía y paciencia. Sé comprensivo y evita desconfiar de la persona en todo momento. Aprecia el hecho de que es difícil superar una adicción de este tipo y demuestra tu compasión por sus intentos. En lugar de regañarla cuando sufra una recaída durante el proceso de recuperación o de intentar controlar cada movimiento y comportamiento, ofrécele tu comprensión y empatía. El solo hecho de que la persona quiera mejorar y vencer la adicción es algo alentador.

  • Recuerda que la recuperación no es un proceso lineal, como simplemente ir de un punto A a un punto B. Existen muchos altibajos, así que no le preguntes constantemente a la persona si está limpia o le des un sermón por sufrir una recaída. Si la regañas continuamente, irá perdiendo la confianza y la comodidad que siente contigo e incluso podría empezar a ocultarte cosas.

Brinda un refuerzo positivo. Elogia y alienta a la persona cada vez que haga algo para avanzar en su recuperación o como una manera de marcar un punto de referencia en el proceso de recuperación (como al estar una semana o 30 días sobrio). A esto se le conoce como consentimiento positivo (“positive enabling”), lo que hace referencia a los comportamientos que alientan el cambio en una persona que sufre una adicción a las drogas.

  • Permite que la persona continúe con su recuperación y con su cambio al recordarle que la amas y que también estás comprometido en su mejoría.

Permanece presente a lo largo de la recuperación. Una vez que la persona esté en tratamiento, ya sea al haber ingresado a un centro de rehabilitación, al acudir a un terapeuta o al asistir a reuniones, mantente como una parte activa en su proceso de recuperación. Hacer que la persona busque ayuda y tratamiento es solo la primera etapa de la recuperación. Tu ser querido necesitará tu apoyo para poder continuar con el tratamiento y tener éxito al vencer la adicción. Demuéstrale que quieres ayudarla y que estás involucrado en su recuperación a largo plazo.

  • Una forma de seguir involucrado es tratar de acudir a las sesiones de terapia o a las reuniones donde se permita que las personas adictas lleven invitados. Esto también puede ayudarte a desarrollar tu comprensión y empatía a medida que aprendes más sobre la adicción a la heroína y la forma en que afecta a las personas.
  • Pregunta acerca de la recuperación de la persona. No obstante, en lugar de hacerle preguntas que se asemejen a un interrogatorio y no a una conversación (p.ej. “¿Fuiste hoy a tu reunión?”, “¿hablaste en la terapia de hoy?”, etc.), considera la posibilidad de hacer preguntas abiertas que le permitan reformular lo que quiere contarte (p.ej. “¿Cómo te va en las reuniones?” y “¿Has aprendido algo nuevo acerca de ti durante este proceso?”).

Comprender la adicción a la heroína

Infórmate acerca de lo que es la heroína. La heroína es un narcótico que proviene de la familia de los opiáceos, una clase de fármacos para el dolor(analgésicos) derivados de la Adormidera (Papaver somniferum). Por 7000 años, esta planta fue el analgésico más eficaz conocido en la medicina. Por lo general, la heroína se vende como un polvo blanco o marrón que se “corta” con azúcar, almidón, leche en polvo o quinina y puede consumirse de muchas formas, entre las que se encuentran las inyecciones intravenosas, fumar e inhalar.

  • Fumar heroína se ha convertido en una práctica cada vez más popular desde la década de 1990 debido al miedo de la infección del VIH a través del intercambio de agujas intravenosas. Fumar también es el método principal para consumir la heroína en Asia y África.

Infórmate sobre los efectos adictivos de la heroína. La heroína ejerce su efecto adictivo al activar los receptores opioides mu (MOR, similares a los receptores de endorfina y serotonina responsables de la felicidad) en el cerebro. Las regiones del cerebro y los neurotransmisores afectados con la heroína son responsables de la producción de la sensación agradable de “recompensa”, el alivio del dolor y la dependencia física. Juntas, estas acciones representan la pérdida de control del consumidor y la acción generadora de hábitos de la droga. Además de ser un analgésico potente, la heroína también deprime la actividad del sistema nervioso central, reduciendo el ritmo cardiaco y la respiración, y suprimiendo la tos.

  • Poco tiempo después del consumo, la heroína atraviesa la barrera hematoencefálica. La heroína se convierte en morfina en el cerebro y luego se une a los receptores opioides. Los consumidores informan una “ráfaga” o aumento de la sensación placentera. La intensidad de la ráfaga está relacionada con la cantidad de droga consumida así como con la velocidad con la que esta ingresa en el cerebro y se une a los receptores. La heroína es particularmente adictiva porque ingresa en el cerebro con rapidez. Los efectos son casi inmediatos y el consumidor podría sentirse enfermo al principio. Una sensación de calma y calidez se propaga a través del cuerpo y todos los problemas o dolencias parecen muy distantes o insignificantes.
  • Este estado continuará hasta que el efecto desaparezca, generalmente de 6 a 8 horas después del consumo. El consumidor comenzará a pensar dónde conseguir la droga o de dónde sacar el dinero para la próxima vez antes de que comience a sentir la abstinencia física.
  • Ten en cuenta que los consumidores de heroína pueden hablar y pensar de manera coherente. Incluso con dosis suficientemente altas para producir euforia, no hay mucho cambio en la coordinación, la sensación o el intelecto. En dosis más elevadas, el consumidor entra en un estado similar al sueño donde no está dormido ni despierto, sino en un punto intermedio. Las pupilas se achican y los ojos giran hacia atrás. A esto se le conoce como sueños de opio.

Ten en cuenta que la adicción se produce rápidamente. Al cabo de tan solo una semana de consumo, una persona puede desarrollar una dependencia física a la heroína. Si bien algunas personas pueden consumirla de forma ocasional, la heroína les brinda a la mayoría de ellas un estado mental inigualable y, una vez consumida, muchas consideran que es difícil seguir sin tener más.

  • Se ha documentado que solo se necesita tres días consecutivos de consumo para convertirse en un adicto a la heroína, sin olvidar que existen tres niveles distintos de adicción y abstinencia. La mayoría de las personas no notarán los síntomas de abstinencia sutiles después de este periodo corto y considerarlos con una leve depresión, un resfriado u otra cosa más.
  • Los dos problemas con la adicción son la duración del consumo y el contenido promedio de morfina en el cuerpo. No obstante, normalmente las personas notarán su adicción entre una a dos semanas después de empezar un consumo diario. Después de este tiempo, dejar de consumirla dará lugar a síntomas evidentes de abstinencia.
  • Una vez que alguien desarrolle una adicción, buscar y consumir heroína se convierte en su objetivo principal.

Infórmate acerca de la abstinencia a causa de la heroína. Si quieres ayudar a una persona adicta a dejar de consumirla, es importante conocer los hechos y síntomas. La abstinencia se produce unas cuantas horas después de consumir la droga, una vez que los efectos comienzan a desaparecer y el cuerpo ha descompuesto la heroína en el torrente sanguíneo. Los síntomas de abstinencia a la heroína y a otros opiáceos son extremadamente incómodos y es poco probable que sean fatales o que provoquen una lesión permanente, pero pueden causar la muerte en el feto de una madre embarazada. Entre los síntomas están inquietud, dolor muscular y óseo, problemas para dormir, diarrea, vómitos, escalofríos y piernas inquietas.

  • En el caso de los consumidores a corto plazo: después de la última dosis, normalmente comenzarán a experimentar síntomas de abstinencia leves unas 4 a 8 horas después. Estos síntomas empeorarán hasta que lleguen a su máximo punto en el segundo día sin consumo. Este día es el peor y las cosas comienzan a mejorar lentamente a partir del tercer día. Por lo general, estos síntomas agudos mejoran en gran medida para el quinto día y desaparecen casi por completo en siete a diez días.
  • En el caso de los consumidores a largo plazo: luego de la abstinencia aguda (se produce a las 12 horas de no consumir heroína) le sigue un “síndrome de abstinencia prolongado” (o síndrome de abstinencia posagudo), el cual puede continuar por hasta 32 semanas después. Los síntomas que continúan durante este tiempo son inquietud, patrones de sueño alterados, presión sanguínea y pulso anormal, pupilas dilatadas, sensación de frío, irritabilidad, cambio de personalidad y sentimientos, y un deseo intenso por consumir la droga.
  • A menudo, la parte más difícil de la desintoxicación no es la abstinencia en sí, sino mantenerse alejado de ella por completo. Para mantenerse libre de las drogas, es necesario cambiar el estilo de vida por completo. Tener amigos nuevos, alejarse de las zonas donde solías conseguir la droga y buscar cosas que alivien el aburrimiento y el tiempo que pasarías consumiéndola son algunas de las cosas que se deberá cambiar, así como los deseos de mantenerse limpio.

Ten en cuenta que combatir la adicción no es un proceso sencillo. La adicción a las drogas es una lucha que dura toda la vida. Requiere fuerza de voluntad y resistencia para hacer cambios. Es posible alcanzar la sobriedad, pero la persona siempre podría afrontar la tentación tremenda de consumirla. Es difícil cambiar toda tu vida, debido a que combatir una adicción a las drogas también significa tener que modificar otros hábitos y partes de la vida de alguien, como los lugares que visita y las personas que frecuenta en entornos sociales. Incluso las actividades “normales” como mirar televisión son totalmente distintas cuando estás limpio. Esta es la razón por la que muchas personas curan su adicción y luego sufren una recaída.

  • También vale la pena recordar que muchas personas consumen heroína para escapar o lidiar con problemas personales, como antecedentes de abuso o ataque, baja autoestima y depresión, entre otros. Una persona adicta a la heroína deberá combatir la agonía de la abstinencia solo para después afrontar todos los mismos problemas de los que escapaba en primer lugar, pero ahora con la carga adicional de los deseos de consumir la droga con los que deberá lidiar.

Consejos

  • Ten en cuenta que a la larga muchas personas adictas a la heroína dejan de consumirla y que no existe un límite de tiempo que determine el tiempo de adicción a esta droga.
  • Las personas dejarán de consumir heroína cuando estén listas para hacerlo, sin importar lo que hagas o les digas. La persona deberá dejarla por su propia cuenta y para eso tendrá que experimentar la sensación de estar muy cansada de perder.
  • Considera la posibilidad de buscar un poco de ayuda por tu cuenta como amigo o ser querido de una persona adicta a la heroína. Al-Anon y Nar-Anon (que no es lo mismo que AA o NA, los cuales están orientados a personas adictas) son grupos dirigidos a amigos y familiares de personas adictas a las drogas. Estas organizaciones celebran reuniones que pueden ayudarte a mantener límites y te brindarán apoyo mientras lidias con la adicción de alguien más.

Fuente:wikihow

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